«Los perros no solo nos ven, también nos leen” (Alexandra Horowitz).
“Los perros no solamente nos ven, sino que también nos SIENTEN” (Mahican, Una Vida de Perros)
Los animales son una fuente de amor y tranquilidad natural. Ellos poseen lo que el ser humano anhela: LIBERTAD y por lo que el ser humano enferma.
En realidad, los perros llevan miles de años conviviendo con el ser humano, deseando comprendernos para ayudarnos y facilitarnos la existencia. Con el paso de miles de años, se fueron perfeccionando hasta convertirse en una extensión del ser humano.
Lo que ha hecho que el perro sea el mejor amigo del ser humano, es su gran capacidad de sentir nuestras emociones incluso antes de que nosotros seamos conscientes de ellas. Por ello se ha convertido en un excelente coterapeuta. Los perros son especialistas en percibir y sentir nuestras emociones. Pueden detectar la ansiedad, la felicidad y la tristeza en nuestros rostros y voces, interpretando nuestras expresiones faciales, nuestros gestos y nuestro tono de voz.
El perro puede llegar a ser tu gran maestro, solo tienes que permitirte, permitirle y dejarle ser. Él será el espejo en el que mirarte. A través de él podrás ver aquellos aspectos de tu vida y de tu persona que necesitas mejorar para encontrar tu verdadero camino.
En la TERAPIA ASISTIDA CON PERROS (TAP) el animal se convierte en un facilitador de la terapia, en un soporte emocional para el paciente ayudándole a transitar situaciones y/o estados emocionales complejos facilitando la expresión emocional, reduciendo el malestar emocional, aumentando la autoestima y facilitando el desarrollo de habilidades sociales entre otros muchos beneficios.
Una de las formas más personales de hacer terapia con animales es junto a tu propio perro/a. En este caso, él/ella nos ayuda a comprender mejor el proceso emocional que la persona o familia está viviendo y que en ocasiones, el ser humano no es capaz de mostrar.
“Tu perro/a nos muestra el camino, nosotros lo interpretamos”.